Reflexión sobre el cuento. Algunas ideas basadas en mis impresiones del viaje a Colombia

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En el colegio Cabecera del LlanoEn el colegio Cabecera del LlanoQuedan ya pocos días para concluir esta maravillosa visita a Colombia, y he pensado que estaría bien compartir una reflexión basada en las impresiones y enseñanzas que me llevaré de vuelta a España.

No quiero que esta reflexión sea una colección de agradecimientos por todo el cariño y atención recibidos, que harían el mensaje infinito, sino un comentario crítico y reflexivo sobre lo que he vivido en relación al mundo de los cuentos en la educación.

Esta visita ha sido todo un éxito personal y profesional. La acogida por parte de todo el mundo tras cualquiera de las actividades ha sido maravillosa. Y fuera de que pueda ser yo mismo más o menos alegre, más o menos divertido, más o menos sabio, creo que hay una razón para ese éxito: he ayudado a derribar muros invisibles. Y quiero explicar por qué.

Lo que he vivido estos días es un gran amor por los cuentos y la literatura. No podía ser de otra manera en una ciudad como Bucaramanga, con una gran feria del libro, y en una universidad como la UNAB, que tanto apuesta por ello. Pero, al mismo tiempo, he visto un gran respeto, casi miedo, a formar parte de esa literatura, a escribir y entregar cuentos a los niños con ilusión y entusiasmo. Como si sólo un grupo de elegidos pudiera dar el paso, o como si hubiera que pertenecer a una lista selecta y oscura. Y esos son los muros invisibles que hemos derribado en los encuentros y talleres. Porque al terminar cada uno de ellos, percibo nuevas ganas de escribir, nuevas ganas de leer, nuevas ganas de narrar y escenificar sin miedos, sin vergüenzas, sin barreras invisibles. Para mí es el mayor de los premios comprobar que un rato de trabajo conjunto tiene un fruto tan maravilloso y transformador en las personas. Y, sabiendo cuántas de estas personas se dedican y dedicarán a la educación, es extraordinario saber que su propia transformación será en el futuro un formidable agente de cambio para todos aquellos niños que terminen pasando por sus manos.

Ciertamente, hay pocas cosas tan gratificantes como sentir que uno contribuye con su granito de arena, y me siento muy afortunado por ello.

Por cierto, he colgado algunas de las fotos del viaje en el muro de la página de Facebook. Podéis verlas aquí: http://www.facebook.com/cuentosparadormir