Billetes de Cielo

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Valor Educativo

Esperanza e ilusión

Billetes de Cielo

Cuento para niños enfermos

Elementos principales

Idea y enseñanza principal

Ambientación

Personajes

La ilusión por hacer el bien hasta el final mejora la actitud vital, y es fuente de esperanza y salud para quienes sufren enfermedades graves, sea cual sea el desenlace.Un hospitalUn niño y un payaso

Había una vez un niño enfermo llamado Juan. Tenía una grave y rara enfermedad, y todos los médicos aseguraban que no viviría mucho, aunque tampoco sabían decir cuánto. Pasaba largos días en el hospital, entristecido por no saber qué iba a pasar, hasta que un payaso que pasaba por allí y comprobó su tristeza se acercó a decirle:
- ¿Cómo se te ocurre estar así parado? ¿No te hablaron del Cielo de los niños enfermos?

Juan negó con la cabeza, pero siguió escuchando atento.

- Pues es el mejor lugar que se pueda imaginar, mucho mejor que el cielo de los papás o cualquier otra persona. Dicen que es así para compensar a los niños por haber estado enfermos. Pero para poder entrar tiene una condición.
- ¿Cuál? - preguntó interesado el niño.
- No puedes morirte sin haber llenado el saco.
- ¿El saco?
- Sí, sí. El saco. Un saco grande y gris como este – dijo el payaso mientras sacaba uno bajo su chaqueta y se lo daba. - Has tenido suerte de que tuviera uno por aquí. Tienes que llenarlo de billetes para comprar tu entrada.
- ¿Billetes? Pues vaya. Yo no tengo dinero.
- No son billetes normales, chico. Son billetes especiales: billetes de buenas acciones; un papelito en el que debes escribir cada cosa buena que hagas. Por la noche un ángel revisa todos los papelitos, y cambia los que sean buenos por auténticos billetes de cielo.
- ¿De verdad?
- ¡Pues claro! Pero date prisa en llenar el saco. Llevas mucho tiempo enfermo y no sabemos si te dará tiempo. Esta es una oportunidad única ¡Y no puedes morirte antes de llenarlo, sería una pena terrible!

El payaso tenía bastante prisa, y cuando salió de la habitación Juan quedó pensativo, mirando el saco. Lo que le había contado su nuevo amigo parecía maravilloso, y no perdía nada por probar. Ese mismo día, cuando llegó su mamá a verle, él mostró la mejor de sus sonrisas, e hizo un esfuerzo por estar más alegre que de costumbre, pues sabía que aquello la hacía feliz. Después, cuando estuvo solo, escribió en un papel: “hoy sonreí para mamá”. Y lo echó al saco.

A la mañana siguiente, nada más despertar, corrió a ver el saco ¡Allí estaba! ¡Un auténtico billete de cielo! Tenía un aspecto tan mágico y maravilloso, que el niño se llenó de ilusión, y el resto del día no dejó de hacer todo aquello que sabía que alegraba a los doctores y enfermeras, y se preocupó por acompañar a otros niños que se sentían más solos. Incluso contó chistes a su hermanito y tomó unos libros para estudiar un poquito. Y por cada una de aquellas cosas, echó su papelito al saco.

Y así, cada día, el niñó despertaba con la ilusión de contar sus nuevos billetes de cielo, y conseguir muchos más. Se esforzaba cuanto podía, porque se había dado cuenta de que no servía el truco de juntar los billetes en el saco de cualquier manera: cada noche el ángel los colocaba de la forma en que menos ocupaban. Y Juan se veía obligado a seguir haciendo buenas obras a toda velocidad, con la esperanza de conseguir llenar el saco antes de ponerse demasiado enfermo...

Y aunque aún tuvo muchos días, nunca llegó a llenar el saco. Juan, que se había convertido en el niño más querido de todo el hospital, en el más alegre y servicial, terminó curando del todo. Nadie sabía cómo: unos decían que su alegría y su actitud tenían que haberle curado a la fuerza; otros estaban convencidos de que el personal del hospital le quería tanto, que dedicaban horas extra a tratar de encontrar alguna cura y darle los mejores cuidados; y algunos contaban que un par de ancianos millonarios a los que había animado mucho durante su enfermedad, habían pagado un costosísimo tratamiento experimental para él.

El caso es que todos decían la verdad, porque tal y como el payaso había visto ya muchas veces, sólo había que poner un poquito de cielo cada noche en su saco gris para que lo que parecía una vida que se apaga, fueran los mejores días de toda una vida, durase lo que durase.


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Comentarios

QUE LINDO ESTE CUENTO.... ME

QUE LINDO ESTE CUENTO.... ME CONMOVIO MUCHISIMO... SIN DUDA ESTO LE SERVIRA A MI HIJA... A CAMBIAR SUS DIAS TRISTES Y SONRREIR MAS... GRACIAS POR DARNOS ESTE MARAVILLOSO CUANTO... Merilin. A.T

hol es un cuento hermoso

hol es un cuento hermoso lleno de esperanza y de fe las buenas acciones siempre son bien recompensadas felicidades.

Lindisimo mensaje y da mucha

Lindisimo mensaje y da mucha esperanza :D felicidades al autor

muy bonito y educativo y

muy bonito y educativo y bello el mnsaje de el finaaal felicidades.

AHHH EXCELENTE CUENTO,

AHHH EXCELENTE CUENTO, VERDADERAMENTE MUY BUENO !!!! GRACIAS POR REGALARNOS UNA LUZ, UNA ESPERANZA . . . !!!!

LA VERDAD ES QUE ESTOS

LA VERDAD ES QUE ESTOS CUENTOS ESTÁN EXCELENTES, MUY BUENOS !!!!! GRACIAS POR DARNOS UNA LUZ, UNA ESPERANZA . . . !!!!

lindisimo este cuento!!!!

lindisimo este cuento!!!!

Hola a todos, de verdad, muy

Hola a todos,

de verdad, muy bueno¡¡¡

Está lindoo, me encantó! Muy

Está lindoo, me encantó! Muy emotivo =')

Excelente cuento. A mi hijo y

Excelente cuento. A mi hijo y a mí casi nos hizo llorar. Está excelente. Y es que mi hijo recien estuvo hospitalizado y quizá por eso nos toco.
Gracias por el cuento.