Biografía de Pedro Pablo Sacristán

Pedro Pablo Sacristán

¿Querías saber algo más de quién está detrás de este proyecto? Ya me has encontrado. Y si te fijas muy atentamente, podrás ver en la foto mi característica principal

Ya lo has descubierto ¿verdad? Pues sí, soy una persona totalmente normal. Un tipo alegre que escribe cuentos y que con un poco de suerte y convicción ha conseguido que sus cuentos lleguen a millones de personas en todo el mundo.

Pero como no siempre fue así, y mucha gente se pregunta cómo un ingeniero aeronáutico con futuro termina escribiendo cuentos, pues he creado esta página para contar un poco mi vida (y para echar una mano a esos chicos a los que sus profes hacen buscar la biografía del autor de uno de los cuentos de sus libros)



Pero ya aviso: mi vida es bastante aburridita para cualquiera -menos para mí, claro, a mí me encanta-, así que si lo único que quieres es ponerte en contacto conmigo, para saludarme, pedir una autorización para un cuento, o lo que sea... escríbeme



(Por cierto, esta es una versión actualizada y revisada de mi biografía. Si buscas la antigua versión, haz click aquí)

MIS RAÍCES

Nací un viernes de junio en Madrid, en 1973. Segundo de 6 hermanos bastó con el buen ejemplo de austeridad y trabajo de mis padres para convertirme en un chico estudioso, deportista y responsable. O, como decía mi hermana mayor, “un soso y un aburrido”. No puedo presumir de haber sido un rebelde (con lo bien que queda eso en las biografías), porque crecí pensando que los mayores sabían más, que había que hacerles caso. Y no me fue mal.


De mis padres y mi familia recibí otros regalos: un buen colegio (en el que trabajaba mi padre como profesor de educación física con un sueldo muy modesto), un gran ejemplo de fe cristiana, andar siempre escaso de dinero (qué educativa es la austeridad) y un fuerte sentido familiar. De mi madre heredé la ternura y la paciencia (algunos dicen que soy un “blando”, pero no serán los reclutas que instruía en el ejército…). De mi padre, el compromiso con cuanto hacía y las ganas de mejorarlo todo, aunque hubiera que mover un gigantesco mueble; sí, entonces me parecía insufrible, pero ahora no puedo más que dar gracias por ese ejemplo.

ESTUDIOS DE "ALTURA"

Elegí una carrera de ciencias de las más exigentes de la época: ingeniería superior aeronáutica. Me gustaba desde siempre, y por entonces un chico de ciencias con buenas notas ni se planteaba estudiar otra cosa que no fuera una ingeniería. La escritura, la psicología o la filosofía no dejaban de ser aficiones.

¿Que si fue difícil? Un montón, además de ser algo completamente aislado del mundo profesional. Solo mereció la pena por los amigos que hice, porque las cosas útiles que aprendí en la universidad se pueden aprender en la mitad de tiempo y de forma mucho menos traumática.

TRABAJO, BODA Y NIÑOS

Los últimos cursos los compaginé con un trabajo muy ligado a internet en una gran multinacional. Me gustaba aún más que los aviones. Así pude casarme con mi novia de toda la vida y tuvimos dos hijos en poco tiempo. Profesionalmente, además, mi carrera era brillante.

UNA VIDA DE "ÉXITO"

En resumen: un tipo que hizo todo lo que se suponía que tenía que hacer, rápido y bien. No podía esperar otra cosa que mares de felicidad y arcoiris de alegría…

... O NO TANTO: MI CRISIS PERSONAL

… pero no los encontré ¿El trabajo? “Bien, gracias” ¿La familia? “Bien , gracias” ¿El dinero? “Bien, gracias”. Una idea empezó a devorarme: “si he hecho todo tan bien… ¿no debería irme de maravilla?”. Ya ves, no me vale cualquier cosa. Solo tenemos una vida y quiero que la mía valga la pena. Así desperté, descubriendo que casi siempre encuentras "exactamente" lo que buscas: sin saberlo, solo había buscado comodidad y seguridad, y eso era lo que tenía. Pero la felicidad hay que buscarla en otro sitio. De hecho, vive muy, muy lejos de la comodidad.


Así comencé una búsqueda en múltiples campos. Profesionalmente, amplié mis responsabilidades; económicamente, cursé un prestigioso MBA; individualmente, reforcé mis capacidades con temas de desarrollo personal y psicología… Así pude sacudirme la comodidad y a descubrir que había tenido una idea muy reducida del mundo, pero no era suficiente.

LA LUZ ESTABA MUY CERCA...

La solución a mis inquietudes estaba mucho más cerca de lo que pensaba, en mi propia familia. Aún hoy me sorprendo por lo poco que sabemos del amor en nuestro mundo moderno, y yo no era una excepción. Pero tuve la suerte de contar a mi alrededor con personas que me enseñaron de verdad en qué consiste eso del amor, y por qué nos hace felices, y pude empezar a aplicarlo en mi propia familia.

LA RECONSTRUCCIÓN

Fue toda una revolución para mí. En el fondo, todo se reducía a ser mejor: mejor marido, mejor padre, mejor amigo... Cursé con mi mujer (de los muchos regalos que Dios me ha hecho, Loreto es sin duda el mejor) un master en asesoría familiar. Era tan revelador de las carencias que tenemos las personas hoy día, tan fácil y difícil a la vez... y no tardamos en empezar a compartir con otros lo que habíamos aprendido.

COMPLETANDO EL PUZLE... ECHÁNDOLE CUENTO

Y entonces todas las piezas encajaron en el mundo de los cuentos con valores. De mi época de búsqueda sabía que nada mejor que educar con historias; mis ganas sembrar valores en mis hijos me obligaban a inventar cuentos nuevos, resucitando mi antigua afición por crear historias; finalmente, mi pasado tecnológico me daba ventaja en Internet, dando rienda suelta a mi ilusión por compartir lo que tan buenos resultados me daba.

CRECER,CRECER...

Así comenzó Cuentos para Dormir, como una afición tremendamente satisfactoria. La acogida inicial fue tan prometedora que solo pensaba que a cuanta más gente pudiera llegar, más bien estaría haciendo. Eso me llevó a un nuevo mundo tecnológico en el que aprendí cosas increíbles sobre buscadores, analítica web, programación, usabilidad, diseño, etc… que alimentaban suficientemente mi lado más “friki”.

Pero el lado fuerte era el humano, con mucha diferencia. En muchos años de éxito profesional no había conseguido un nivel de satisfacción personal similar..

... HASTA CASI EXPLOTAR

Por eso intentar llegar a más gente fue lo que alimentó la web desde entonces, y llevó a añadir audiocuentos, cuentos ilustrados, artículos educativos, etc… Pero llegó un momento en que aquella afición tan gratificante requería demasiado tiempo… Además, la familia había seguido creciendo y 4 hijos también necesitaban mucho tiempo

¿Y si fuera posible convertirlo en una empresa y vivir totalmente dedicado a ella?

¿UN NEGOCIO DE CUENTOS EN PLENA CRISIS?

A mediados de 2011, mi lado emprendedor se salió con la suya y surgió Cuentopia Educativa. Una empresa familiar, muy modesta, en mitad de la crisis económica más grave en décadas. Fue una ocasión estupenda para aprender o retomar infinidad de tareas de lo más variado, como dirigir proyectos online, publicar libros, montar y gestionar un erp, llevar la contabilidad y el papeleo, optimizar publicidad, realizar tests A/B, programar para móviles (Jakhu Cuentos, nuestra apuesta en el mundo de los smartphones, es una app de la que estoy especialmente orgulloso)...

Cuentopía dista de ser un negocio boyante a nivel económico -nunca he llegado a igualar mi antiguo salario-, pero a nivel personal es apasionante, y me ha permitido aprender y experimentar en muchas más áreas de lo que suele ofrecer cualquier trabajo normal. En la vida se aprende sobre todo a base de cometer errores, y cuando diriges una empresa cometes muchísimos, así que cada día valoro aún más la increíble oportunidad de aprendizaje que me ha ofrecido Cuentos para Dormir.


VAYA ROLLO... ¿NO VAS A CONTAR NADA PERSONAL DE VERDAD?

Vale, alguna cosilla me he saltado. Aún no he hablado de una de esas cosas que marcan un antes y un después. Fue poco antes de fundar Cuentopía. Por sorpresa, Javier, nuestro 4º hijo, nació con espina bífida. Mielomeningocele. No se cura, estará con él para siempre. Estas cosas te ponen a prueba. Lloras como un bebé. Rompes planes de futuro. Buscas respuestas. Tus ojos ven cosas que antes eran invisibles. O te destroza o te transforma. A nosotros nos transformó: nos hizo sentir el Amor, y un apoyo sin igual. Fortaleció nuestra fe, nos unió como nunca y nos ayudó a darnos cuenta de lo ricos que somos en todos los aspectos de la vida. Sobre aquel dolor tan grande, que aún sigue con nosotros, se levantó una nueva montaña de gratitud, alegría y felicidad, mucho más auténtica y mejor que la anterior.

¿Me estoy poniendo dramático? Pues sí. Y no hace falta, porque a menudo pensamos que lo malo que nos viene será mucho peor de lo que luego es. Javier, por ejemplo, ha tenido una evolución magnífica. Tiene sus cuidados diarios y sus muchos viajes al hospital, pero son muy llevaderos y viendo lo feliz que es nadie diría que el granuja de Javi tenga nada... Y luego resulta que Alberto, su hermano pequeño, que no llega a dos años y está sanísimo...
¡es un kamikaze que nos tiene todo el día con el alma en vilo!


UN DÍA EN MI VIDA ACTUAL

Actualmente, mi vida sigue girando en torno a los cuentos y la educación. Escribo, doy charlas, preparo nuevos proyectos, colaboro con revistas, realizo asesorías familiares… y por supuesto me dedico a mi familia (sigue siendo mi primera prioridad) y a mis amigos.

Pero como tengo poco más de 40 años, estoy seguro de que aún me quedan muchas más cosas por escribir en esta página.

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