¿Son nuestros hijos, somos nosotros mismos, realmente libres? Esta pregunta da para mucho, tanto que puede que algún día lo escriba en un libro, pero hoy no quiero extenderme en razonamientos y discusiones, y partiré de la respuesta: actualmente, cada vez menos.
Y es que la libertad tiene dos elementos fundamentales: libertad de opción, y libertad de elección. Es decir, que tenga todas las opciones (libertad de opción), y que pueda o sepa elegir la mejor (libertad de elección). A lo largo de la historia, han sido muchas las opresiones que anulaban la libertad de opción: esclavitud, servilismo, desigualdades, prejuicios, leyes, etc.. Y también muchas las limitaciones de las personas para elegir: ignorancia, incapacidad, desinformación, etc...