Mirando por la ventana

En Cuentos para Dormir, proponemos educar en valores con imaginación y creatividad, a través de un cuento nuevo cada día

Te animamos a aprender a crear y contar tus propios cuentos, o a buscar los cuentos aquí publicados organizados por los valores que enseñaban, o sus personajes

Mirando por la ventana

Cuento infantil sobre amistad
Puntuación media: 8.1 (40 votos)

Valor Educativo

Amistad y cariño

Elementos básicos

Dificultad o Idea Principal Ambientación Personajes
Los amigos están para animar en los malos momentos Una casa Un niño enfermo y su amigo

Relato del cuento

Había una vez un niño que cayó muy enfermo. Tenía que estar todo el día en la cama sin poder moverse. Como además los niños no podían acercarse, sufría mucho por ello, y empezó a dejar pasar los días triste y decaido, mirando el cielo a través de la ventana.
Pasó algún tiempo, cada vez más desanimado, hasta que un día vió una extraña sombra en la ventana: era un pingüino comiendo un bocata de chorizo, que entró a la habitación, le dio las buenas tardes, y se fue. El niño quedó muy extrañado, y aún no sabía qué habría sido aquello, cuando vio aparecer por la misma ventana un mono en pañales inflando un globo. Pasó lo mismo, y el niño se preguntaba qué sería aquello, pero sólo al principio, ya que seguían apareciendo personajes locos por aquella extraña ventana, y ya no podía hacer nada más que reír al ver un cerdo tocando la pandereta, un elefante saltando en la cama elástica, o un perro con gafas que sólo hablaba de política, etc...
Aunque por si no le creían no se lo contó a nadie, aquellos personajes alegres teminaron alegrando el espíritu y el cuerpo del niño, y en muy poco tiempo este mejoró notablemente y pudo volver al colegio.
Allí pudo hablar con todos sus amigos, contándoles las cosas tan raras que había visto. Entonces, justo cuando estaba hablando con su mejor amigo, vio asomar algo extfraño de su mochila. Le preguntó qué era y al principio se resistió, hasta que finalmente se vio el vontenido de la mochila:

¡¡allí estaban todos los disfraces que había utilizado su buen amigo para intentar alegrarle!!
Y desde entonces, nuestro niño nunca deja que nadie esté solo y sin sonreir un rato.

Me siento reflejado

Qué curioso, algo parecido me ha pasado hace poco.
Seguro que ha sido casualidad... pero aún así, uno de estos días tendré que mirar en las mochilas de mis amigos a ver si encuentro algo extraño.

Gracias por este cuento y por la mochila

Posted by Ferni on Mié, 04/30/2008 - 14:56
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