Un estornudo muy sano

Ficha del cuento
9

Valores

Comida sana

Enseñanza

Las frutas y verduras son una parte fundamental de la alimentación y previenen muchos problemas de salud

Ambientación

Una casa en el bosque

Personajes

Una familia de trolls y un caballero

Abajo tienes el texto del cuento y un enlace para descargarlo. Úsalo para trabajar el desarrollo emocional y cognitivo de tus niños o tu bebé, y ayudarte en tu labor de padre o madre

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Un estornudo muy sano

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Cuentos para niños que no comen frutas y verduras

- ¡A quién se le ocurre estornudar delante de un libro de magia! ¡Hala! ¡Todas las letras volando! - gruñó mamá troll.

- Ahora que estábamos a puntito de encontrar el hechizo para volvernos guapos… - se lamentó papá troll.

- ¿Qué tal han caído las letras? - preguntó Trolita - ¿Se puede leer el libro, han quedado desordenadas?

- Hummm, a ver, que vea… ¡peor!, no sirve para nada, se ha convertido en un libro de recetas… ¡Grrrrr! ¡Pero qué mala suerte! - rugió papá troll tirando el libro por la ventana.

Era normal que estuvieran enfadados. La familia troll había vivido una gran aventura para conseguir aquel libro mágico. Era su única opción para dejar de asustar a todos con su horrible aspecto. Pero un libro mágico es algo muy delicado, y papá troll era tan bruto…

Estropeado el libro, tuvieron que aceptar su aspecto y seguir con su vida. Pero como no tenían más libros, la pequeña Trolita decidió quedárselo y preparar algunas de sus recetas.

- ¡Puajjj! No nos gusta esto. A partir de ahora te comes tú sola los platos de ese libro - gruñeron papá y mamá troll.

Tiempo después pasó por allí un valiente caballero de brillante armadura. Al ver a Trolita junto a sus padres, gritó:

- ¡No temáis, princesa! ¡Yo os libraré de esos horribles trolls!

Por supuesto, fue el caballero el que no se libró de un buen porrazo. Estaba aún tendido en el suelo cuando Trolita vió el reflejo de la armadura. En su casa habían roto todos los espejos hacía tiempo, así que sentía curiosidad. Se acercó para mirarse, y no pudo creer lo que vio ¡Parecía una niña normal! Se miró varias veces y sí, tenía que ser ella, pero ¿cómo había dejado de ser un troll?

El misterio no duró mucho. Pronto descubrieron que ninguno era un troll, pero que comían tan pocas frutas y verduras que no veían bien, ni se curaban sus heridas, ni nada de nada… ¡por eso tenían tan mala pinta! Y claro, en cuanto Trolita había empezado a comer las recetas de aquel libro de verduras, se había quedado estupenda.

- Hubiéramos preferido la magia, pero dejar de parecer trolls comiendo tus recetas tampoco nos costará tanto -terminaron diciendo los papás de Trolita. Claro que no les costó; enseguida se acostumbraron y les gustaban muchísimo. Y cuando se hubieron aprendido todas las recetas, buscaron algún niño antiverduras para regalarle el libro y evitar que acabara teniendo pinta de troll.

¡Vamos a trabajar el cuento, ahora que aún está fresco!

Un minuto para pensar...

Los papás de Trolita deciden no probar sus recetas solo porque les sabían un poco raras, y así perdieron la oportunidad de cambiar su aspecto ¿Has hecho tú alguna vez algo parecido? ¿Crees que está bien dejar de hacer algo bueno porque cuesta un poco? Piensa en ejemplos de otras cosas buenas que haces aunque te cuesten, y en cómo podrías hacer lo mismo con la comida.

Una buena conversación

Piensa en algún plato saludable que te guste de adulto pero no te gustara de niño, y cuéntale a tu hijo cómo ocurrió el cambio. Explícale también tus secretos para vencer la dificultad de probar cosas nuevas o con sabores raros, y háblale de lo fácil que es apasionarse por algunos sabores que inicialmente pueden generar rechazo cuando se tomann con cierta frecuencia, poniéndole algún ejemplo personal

¿Y si pasamos a la acción?

Para acostumbrar a toda la familia a comer frutas y verduras, vamos a crear los trolls de cada uno de nosotros. Para ello usaremos siluetas de cartón a las que pegaremos nuestras fotos normales. Luego, crearemos una versión troll pegando pequeños trocitos de velcro (entre 10 y 20), que usaremos para pegar a la foto pelo de troll, brazos de troll, pies de troll, etc... que puedan ponerse y quitarse. La idea es empezar siendo un troll completo, y quitar una de las piezas cada vez que comamos frutas o verduras con algo de esfuerzo, hasta... ¡volver a parecer humanos! Cuando todos tengamos aspecto humano, deberíamos celebrarlo como más nos guste

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